Autor:
Bach. Irene María Carmona Lopez - Profesora de Educación Comercial
ML. María Daniela Chinchilla - Académica e investigadora, Universidad Nacional
Limber Campos Blanco - Educador Físico
Universidad Estatal a Distancia 2025
Reflexión crítica sobre la comunicación en ámbitos educativos
La comunicación en los ámbitos educativos no debe reducirse a la simple transmisión de información, ni a la aplicación de técnicas para modificar conductas. Estas perspectivas —propias de los modelos exógenos centrados en los contenidos o en los efectos (Kaplún, 2002)— niegan a los y las estudiante su papel como sujetos activos del proceso educativo. Frente a ellas, el modelo endógeno, centrado en el proceso (Kaplún, 2002), nos invita a repensar profundamente qué significa comunicar y educar.
Los modelos educativos tradicionales, cuyo principal énfasis se centra en los contenidos, entiende la educación como un depósito de conocimientos que el docente transmite al alumno, de forma unidireccional (Kaplún, 2002). Así el estudiantado se concibe como un contenedor vacío. ¿Cuál es el propósito de un contenedor? pues un contenedor debe ser llenado. De este modo, se espera que el/la docente llene la mente vacía del alumnado con los contenidos requeridos en las diferentes etapas del proceso educativo. Esta lógica, heredada de una visión bancaria de la educación, perspectiva introducida por Freire, genera procesos rígidos y autoritarios, donde no hay espacio para el diálogo, la pregunta o la exploración autónoma. Incluso con el uso de medios audiovisuales, la comunicación sigue siendo cerrada, enlatada, sin interacción ni posibilidad de construcción conjunta del conocimiento (Kaplún, 2002), pues el recurso visual sirve para lo mismo, proveer contenidos que el contenedor vacío necesita para cumplir su propósito: estar lleno de algo.
Frente a estos modelos, el enfoque centrado en el proceso plantea una transformación radical: ver al estudiante como sujeto del aprendizaje, lo que significa reconocerlo como alguien que no solo puede, sino que debe participar activamente en su proceso educativo, construyendo conocimientos a partir de su experiencia, su entorno y su práctica social (Kaplún, 2002). Por consiguiente, el aprendizaje deja de ser una acumulación de datos y pasa a ser un proceso dialógico, crítico y transformador. En este marco, el (la) estudiante no es un receptor pasivo, sino un pensador activo, capaz de formular preguntas, establecer relaciones, generar hipótesis y buscar respuestas por cuenta propia. El rol del educador, por su parte, cambia profundamente: ya no se trata de enseñar "lo correcto", sino de crear las condiciones para que el estudiantado aprenda a pensar, a cuestionar, a investigar, a construir y a dar y hacer sentido desde su realidad.
En definitiva, la verdadera comunicación educativa es un acto de encuentro entre seres humanos, un intercambio auténtico de saberes, experiencias y visiones del mundo. Es en ese espacio compartido donde se puede desarrollar la conciencia crítica, la apropiación del conocimiento y la transformación en agentes de cambio personal y social.
En la actualidad, hablar de comunicación en ámbitos educativos implica reconocer que ya no basta con transmitir contenidos: se requiere crear conexiones significativas, empáticas y creativas. La comunicación educativa se convierte en un espacio de construcción colectiva de sentido, donde el lenguaje es una herramienta para el aprendizaje, pero también para la inclusión, la identidad y la transformación.
Uno de los principales retos de la comunicación educativa contemporánea es superar los modelos tradicionales centrados en la transmisión del conocimiento por parte del profesor al estudiante que escucha y abrir paso a entornos donde todas las voces tengan valor. El uso de herramientas digitales como las redes sociales, los blogs o los videojuegos educativos no debe ser solo una moda, sino una vía para fomentar la creatividad, la motivación y la participación crítica de las personas estudiantes.
Desde esta perspectiva, la incorporación de recursos como los videojuegos en contextos educativos no solo transforma la dinámica comunicativa, sino que potencia nuevas formas de aprendizaje. Este enfoque dialógico, interactivo y autónomo desafía las prácticas pedagógicas rígidas, abriendo posibilidades para construir saberes de manera significativa.
Además, hablar de comunicación educativa desde una mirada crítica exige también considerar el lenguaje inclusivo como parte de una ética pedagógica que reconoce la diversidad y promueve la equidad. No se trata solo de cómo decimos las cosas, sino de a quiénes nombramos, visibilizamos y validamos en nuestros discursos.
En conclusión, la comunicación en los ámbitos educativos debe ser repensada como una práctica transformadora que integre la creatividad, la tecnología y la inclusión. Debe ser una herramienta para conectar, para crear comunidad, para aprender de forma colaborativa y crítica. Además, debe invitarnos a construir un aula sin muros, donde el diálogo sea tan importante como el contenido, y donde todas las personas tengan un lugar para expresarse y aprender.
Referencia (formato APA):
Kaplún, M. (2002). Una pedagogía de la comunicación (el comunicador popular). Editorial
Caminos.
Rodríguez Illera, J. L. (Comp.). (2020). Aprendizaje y educación en la sociedad digital. Barcelona: Editorial UOC.
Youtube [En línea] / aut. UC Facultad de Comunicaciones // Estrategias de Comunicación Educativa. - 01 de Marzo de 2018. - https://www.youtube.com/watch?v=ZtrE_tabfXI.
Youtube [En línea] / aut. Scarpetta Diana // Modelos de Educación y Modelos de Comunicación - Mario Kaplún. - 14 de abril de 2015. - https://www.youtube.com/watch?v=xME7QgAmAXc.








